SOY
ESCRIBO
TENGO
RECUERDO
PIENSO
DIGO
DICEN
HAGO
CONFIESO
COMPARTO
ESTOY
       
  Adoro la armonía
Miedos
La envidia
Pecados
Niveles de tolerancia
Lo que no me gusta
Por más que disimule
Adoro la armonía

Algo a lo que en cualquier circunstancia le temo y le huyo es a la envidia, lo mismo a generarla que a sentirla. Me da dolor de barriga.

Es, posiblemente junto con la deslealtad y el desamor, el sentimiento que más ha afectado el curso de mi vida. Confieso que he tenido que fingir que soy infeliz, que estoy destruida, desposeída, derrengada y otros tantos “des”, “in”, “contra” y “anti”, para no despertar al monstrito envidioso que algunos tienen tan avivado y en primera fila, presto siempre a desollar a la persona feliz que se les cruce en el camino.

Que no es el éxito ni la riqueza, ni la fama ni la fortuna, ni la belleza ni la inteligencia del prójimo lo que hace estallar la envidia, sino el que sea o parezca feliz.

Cuando veo aparecer a la envidia a mil leguas de distancia, apuro el paso en sentido contrario y cruzo los dedos.

 

 

 

 

 
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