SOY
ESCRIBO
TENGO
RECUERDO
PIENSO
DIGO
DICEN
HAGO
CONFIESO
COMPARTO
ESTOY
       
  Adoro la armonía
Miedos
La envidia
Pecados
Niveles de tolerancia
Lo que no me gusta
Por más que disimule
Niveles de tolerancia

No culpo ni perdono; quién soy yo para esto o lo otro. Tampoco le dejo la tarea a un ser terrenal o divino. Sólo trato de entender aquello que esté al alcance de mi sensibilidad y conocimiento.

No soy religiosa, pero amo, respeto y escucho a quienes creen en algo o en alguien, en todo, o en nada, en un sólo dios indivisible o en varios dioses reproductivos, en la cordura celestial o en el caos universal, en tótems, orishas, deidades promiscuas, en insectos tricefálicos o en artesanías fálicas, en el diablo y la vela

No soy heterosexual. Tampoco soy homosexual. Ni siquiera bisexual. Soy, al decir de mi buena amiga Xiomara Laugart, simplemente sexual. El hecho de haber elegido siempre seres del sexo masculino responde a un capricho hormonal, así como me enloquece el helado de chocolate por encima de otros sabores posiblemente deliciosos. Pero sea como sea, o me considere, amo, respeto y escucho a mis maravillosos amigos homosexuales, heterosexuales, bisexuales, transexuales y de cualquier apetito sexual o asexual. Creo en el amor más allá de las preferencias, los antojos, las represiones y los placeres.

No soy reaccionaria. Creo en el progreso y en gente que desee el progreso humano, hasta que esa misma gente —corrompida por el poder y sus intereses— se convierta en reaccionaria y reprima y manipule en contra del progreso. Es entonces cuando me desacomodo, recojo la maleta, les vendo el cajetín y me cambio de bando. Quiero estar siempre al lado de quien no cae en la trampa del poder y de quien no manipula con palabras que enamoran al ser humano y le hacen creer en un mundo sinceramente mejor.

No juzgo, pero sí opino con pasión (malentendida a veces como arrogancia).

 

 
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