Yani Canetti
   
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¡Odio los libros!
La otra “yo”
Metidas de pata
Mi casa, mi ciudad
37 veces
Cuentan que era racista
Malas palabras
Canciones inconclusas
Ay, Freud
Ay, Freud

La cosa se remonta a mi infancia. Mi abuela me dijo que eso que
tenían los hombres colgando entre las piernas se llamaba "colilla".
Así que yo siempre creí que los hombres hacían pipí con una colilla
y jamás imaginé que aquella palabra tuviera un sinónimo, mucho
menos otro uso.

Un día mi madre me llevó al oculista y en un pasillo había un gran cartel:
"No arrojar colillas al piso". Mi madre asegura que yo me quedé horrorizada. Pero realmente yo sólo intentaba imaginar cómo los hombres podían ser capaces de tirar algo así al piso.

Y entonces, lo que iba a contar. Cuando a su padre y a mí nos tocó ponerle nombre a la "colilla" de mi hijo, se nos ocurrió "pirinola" porque sonaba simpático.

Hace poco mi hijo descubrió que su padre también tenía pirinola y se alegró. También descubrió que su hermanito Eros tenía pirinola y le pareció de lo más natural. Pero poco después, qué decepción, descubrió que su mamá no tenía.

Entonces dijo: "A Mami se le perdió su pirinola". Yo me apresuré a corregirlo: "No, mi niño, Mami nunca tuvo pirinola", y él me miró con su habitual ternura y dijo: "Pobrecita, Mami"

 

 

 
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