Yani Canetti
   
SOY
ESCRIBO
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CONFIESO
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ESTOY
       
  Mi familia
Mis hijos
Mis amigos
Mis maestros
Mis editores
Mi país
Mi familia

Por parte de madre, todo es sencillo. Mi madre es una criollita de raíz, con algo de mora, tal vez. Típica: pequeña, piel de caramelo, ojitos achinados y sonrisa dulce. Es la persona más bondadosa que conozco y una conversadora tenaz.

Mis abuelos maternos venían de Islas Canarias, conocían bien el campo pero siempre vivieron en la playa (cocoteros incluidos), donde crearon un jardín de helechos gigantescos, flores carnosas y limoneros sanadores. Y como no tenían televisor... poblaron el jardín con doce hijos -mi madre fue la número seis.

Todos los Duque son fáciles para la broma, buenos para la anécdota, sentimentales hasta el llanto y los primeros en la fiesta. Como crecieron en familia, suelen sentirse en familia en cualquier sitio. Ellos creen en casi todo pero desconfían de quien trata de hacerles creer algo. Las mujeres son generosas e impetuosas -y sabias para seducir y para cocinar frijoles negros, en especial mi tía Hidelina.

Las Duque son mansitas hasta que se les ocurre lo contrario y entonces pobres de quienes anden por los alrededores. Nadie se atreve a oponerse en el campo de batalla a una Duque que monte en cólera.

Los hombres son luchadores y con el chiste a flor de piel. Con ellos hay dos opciones: reírse o reírse. Caribeños en su máxima expresión, a todos los distingue su capacidad para inventar historias de tesoros escondidos, de brebajes curativos, de cosas increíbles que todos deben creer, y del día en que por fin decidan desenterrar las botijas de oro que han mantenido escondidas por generaciones.

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